Es un hecho conocido por todos que existe una demanda insatisfecha de ingenieros, tanto en lo que se refiere a su cantidad como a su calidad y características. Históricamente el perfil típico de un ingeniero era el de una persona con gran capacidad analítica y buen fundamento técnico, a la vez que con experiencia profesional en la especialidad en la que se hubiere formado/desarrollado. Pero en la actualidad la sociedad demanda ingenieros con un perfil mucho más amplio que incluye nuevas competencias, entre otras:

  • Adaptarse a entornos rápidamente cambiantes
  • Trabajar y relacionarse con personas diversas y distantes y en equipos multidisciplinarios
  • Incorporar nuevos conocimientos al ritmo de los avances tecnológicos

“…el ingeniero no sólo debe saber, sino también saber hacer y que el saber hacer no surge de la mera adquisición de conocimientos, sino que es el resultado de la puesta en funciones de una compleja estructura de conocimientos, habilidades, destrezas, etc. que requiere ser reconocida expresamente en el proceso de aprendizaje para que la propuesta pedagógica incluya las actividades que permitan su desarrollo.”[1]

Esta demanda genera una presión sobre el sistema educativo que, tal como funciona en la actualidad, no está preparado para satisfacerla ya que sigue estando fuertemente influenciado por la Revolución Industrial y su imperativo de formar grandes cantidades de personas en base a conocimientos relativamente estandarizados y en el menor tiempo posible.

Es en este escenario que se requiere un cambio significativo, ya no sólo desde lo curricular, sino fundamentalmente desde lo metodológico. No podemos seguir enseñando hoy como se hacía en el Siglo XVIII. La utilización apropiada de las herramientas de la Era Digital puede ayudar a directivos y profesores a enfrentar este desafío y mejorar así la calidad del proceso de enseñanza y aprendizaje. Pero no se trata sólo de usarlas, sino de cómo lo hacemos.

Muchos de los docentes de Ingeniería están muy bien predispuestos para incorporar cambios desde lo metodológico que les permitan actualizar su propuesta pedagógica, pero en muchos casos no disponen de la capacitación y el acompañamiento necesario para hacerlo. En algunos casos participan de actividades de capacitación valiosas, pero que adolecen de la falta de una contextualización que le permita al docente generar cambios efectivos en su tarea cotidiana.

Se trata entonces de desarrollar un proceso de actualización que les brinde a los docentes de ingeniería los conocimientos y las competencias para adecuar su práctica cotidiana en las aulas a las demandas antes mencionadas.



[1] Para más información se sugiere ver la Declaración de VALPARAISO sobre competencias genéricas de egreso del Ingeniero Iberoamericano http://www.abenge.org.br/Figuras/DeclaraciondeValparaiso.pdf

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